lunes, 13 de julio de 2020

Una sugerencia para las donaciones.

"Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces. 
Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino."
Proverbios 3:9-10 (NTV)


Hay mil razones para hacer una donación en efectivo. Una es la admiración de nuestros semejantes o de nuestro círculo afectivo. Y el Señor no se opone a eso cuando dice: “Lo hacen para que los demás hablen bien de ellos. Les digo la verdad: con eso, ellos ya tienen su recompensa.
(Mateo 6:2)

Él nos propone una motivación superior.
Dar para Dios.
Esta pauta de altruismo es una medida costosa para el profano; pero para el siervo de Dios es un privilegio apartar una porción de efectivo (o productos) con una marca sagrada, "Esto es para Dios".

¿Necesita Dios tu dinero, los primeros frutos (a modo del sistema israelita) o tus donaciones?
La simple respuesta es no.
Él es dueño de todo.
¿Por qué entonces  pide que seamos dadores?
Porque donar es una llave de bendición y eso lo saben los  que dan.
Es una fuente de bendición y alegría poder retribuir al mundo, a la naturaleza y en esencia a Dios; devolver un poco de lo mucho que se nos ha dado.

Todos tenemos algo para ofrecerle a Dios, aun el más pobre de los pobres.
La donación no reside en  una voluminosa cantidad,  sino en la actitud del oferente, porque la gratitud es más que dinero o especies, es un estilo de vida.
Se feliz.




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