háblale en privado y hazle ver su falta.
Si te escucha y confiesa el pecado,
has recuperado a esa persona;
pero si no te hace caso,
toma a uno o dos más contigo
y vuelve a hablarle,
para que los dos o tres testigos puedan confirmar todo lo que digas.
Si aun así la persona se niega a escuchar,
lleva el caso ante la iglesia.
Luego,
si la persona no acepta la decisión de la iglesia,
trata a esa persona como a un pagano
o como a un corrupto cobrador de impuestos.
Mateo 18:15-17 NTV
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Sabemos que las relaciones sociales son complejas, a veces enrevesadas y -en ocasiones-, se rompe la amistad o la confianza.
Como no hay un cielo particular, el Señor llama al perdón y a subsanar las diferencias.
El camino hacia la paz y la reconciliación puede ser largo y tortuoso, pero es preferible a mantener viva la amargura, o peor aún, la sed de venganza.
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Bendito es el Señor
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