Sin embargo,
no se alegren de que puedan someter a los espíritus,
sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.
Lucas 10:20 NVI
*
La vida cristiana proporciona grandes alegrías.
Observar el proceso de sanidad gracias a las oraciones unidas; ver cómo vuelve a la vida cotidiana algún ser querido, ayudar la fe de alguien que duda, son momentos impagables.
El Señor va un paso más adelante.
Más que la alegría por los bienes concedidos, está aquella otra, la vida eterna prometida.
Y en comparación, cualquier mérito presente, palidece.
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