Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea
siguieron a José para ver el sepulcro
y cómo colocaban el cuerpo.
Luego volvieron a casa
y prepararon especias aromáticas y perfumes.
Entonces descansaron el sábado, conforme al mandamiento.
Lucas 23:55-56 NVI
*
¿Qué haces cuando el duelo toca tu puerta?
Llorar, sin duda.
La tristeza llega sin invitarla.
Una especie de inercia invade los cuerpos, pocos atinan a hacer algo.
Como antaño, los trámites necesitan cabezas frías y ejecutivas. La funeraria, el cementerio, el tipo de ceremonia.
Ahí llegan estas mujeres que ayudan y hacen sagrado el momento cruel.
Ellas llenan el lugar con perfumes.
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