miércoles, 4 de agosto de 2021

La porfía que nos acecha.


El perro vuelve a su vómito y el necio a su necedad. 
DHH 
Así como el perro vuelve a su vómito, el necio repite su necedad. 
NTV 
Como vuelve el perro a su vómito, así el necio insiste en su necedad. 
NVI 
Como perro que vuelve á su vómito, Así el necio que repite su necedad. 
RVA 
El perro vuelve a su vómito, y el necio insiste en su necedad. 
TLA 

 Proverbios 26:11 (Versiones)

¿Recuerdas esa canción: "tropecé de nuevo con la misma piedra.../ yo que había jurado.../y con el mismo pie"?
La porfía es un estado al que regresamos sin siquiera darnos cuenta. 
Es más, conozco personas que se ufanan de su porfía como si fuera una cualidad digna de imitar. 

El proverbista es bastante duro en su expresión para la reincidencia de alguna debilidad, algún mal hábito o malas prácticas; no hay forma de parafrasear lo que expresa. 
La pertinacia puede ser una aptitud a la que podemos domar o una maldición que nos controla. El mismo apostol Pablo fue derribado cuerpo a tierra por su obstinación persecutora (Hechos 9). Con mucha razón años después escribe para evitarnos males mayores: 

“Así que les aconsejo que vivan por el poder del Espíritu. De esa manera no obedecerán los deseos de la naturaleza pecaminosa, porque esta va en contra de lo que el Espíritu quiere, y el Espíritu desea lo que va en contra de la naturaleza pecaminosa.” 
 Gálatas 5:16-17 (NBV)
***


La noticia del día:
Un ave cruza por la estación de tren Circular Quay, Sydney, Australia. (Foto Reuters)




No hay comentarios:

Publicar un comentario