viernes, 20 de octubre de 2023

Los sueños pueden llevar a una prisión y a un palacio.

Ahora bien, el Señor estaba con José y las cosas le salían muy bien. 
Mientras José vivía en la casa de su amo egipcio, 
este se dio cuenta de que el Señor estaba con José y lo hacía prosperar en todo.
Génesis 39:2-3 NVI
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Algunos consideran que los sueños son algo intrascendente por lo cotidianos y habituales. 
Sin duda hay sueños raros por un desorden alimenticio nocturno  y también los hay cuando el Señor quiere dar alguna dirección o fortalecer el espíritu humano.

Para una persona que vive con los ojos puestos en Dios, las circunstancias adversas son algo soportable.
¿Te imaginas el quebranto de José? 
De hijo mimado a cautivo, vendido como esclavo en un país lejano. 
Todo perdido, amor, familia, padre, hogar, amigos. 
Obligado a ganar su sustento en las peores condiciones, la esclavitud en ninguna época ha sido algo deseable. 
Pero aguarda,  no todo está perdido. 

Desde la cisterna donde lo sacaron los mercaderes, Dios ha estado con José; en el mercado de esclavos el Señor ha preparado una persona según su propósito. 

Incluso una mujer infiel servirá a ese propósito. 
Una persona íntegra es un “avis rara” en cualquier sociedad. 
Un hilo invisible guía su vida y él se deja llevar en la confianza que los sueños de Dios se harán realidad, aun en el peor de los escenarios.
Y es más, esa persona deja toda clase de bendiciones a su paso.
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Audiolectura hoy:
Génesis cap.  39 NVI
Génesis cap. 40





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